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Y ya salimos hacia nuestro lugar de celebración de la “Juerguecita”... y empezó nuestra excursión... y digo excursión bien dicho, por que entre que ya de por si el acceso estaba dificilillo, y que bajamos por donde no teníamos que bajar (en que hora le haría yo caso a Eduardo leches, si tenía clarísimo que tenía que ser por la puerta de atrás.. ja ja ja ja ja), así, que después de las primeras escaleras, la primera rampa, y otro tramo de escaleras más, descubrimos (mejor dicho, volvimos a confirmar) que la puerta `principal estaba cerrada, Eduardo, por mantenerse en sus 13, entró por la ventana, pero el resto, mucho más civilizados, (o con faldas y tacones... o la "hernia" más perjudicá) dimos de nuevo tooooooda la vuelta, subimos escaleras, bajamos rampas, y de nuevo bajamos las otras escaleras, y por fin pudimos entrar.
Aquello es como una nave a trozos.. ja ja ja ja ja , y nos vamos derechitos al salón del final... allí nos han dejado preparadas las bebidas que les hemos encargado, pero... ¡¡Jo! Que nos han dado las llaves del cuadro eléctrico para encender el aire acondicionado y ni flores.. que allí no encontramos ná de ná...
Abrimos todas las ventanas, y empezamos a poner música y copas, y todo el mundo se dispone a charlar y bailar...
Por cierto, que Carletes ha llegado con la tarta sana y salva, y que se ha tomado tannnn a pecho su responsabilidad, que no ha permitido pasarla por la ventana, y ha seguido cargando con ella para dar toda la vuelta, que decía... - Yo la he traído, y yo la paso dentro, no faltaba más.. - ja ja ja ja ja

Otro de los encantos del local, ha sido que no contara con baño... ja ja ja ja ja , y anda que no da “meona” la noche cuando uno anda bebiendo y bailando sin parar, pero... hay algo más encantador que recobrar la libertad que “mear” al aire libre entre los pinos bajo la luz de las estrellas????, pues eso, que no se podía pedir más.
La noche se alarga sin darnos cuenta, cada vez más gente se une a la pista de baile sin descanso mientras las copas siguen cayendo, de repente, se ha terminado la bebida... ¡¡Joer!!, que mala previsión, y el bar está cerrado... ¡¡En Fin!!, que nos armamos de valor, y subimos Mati y yo a ver si podemos solucionar algo...
Es increíble que tremendamente encantadores son aquí... siento en el alma no recordar el nombre de la encantadora Señorita que estaba de turno de noches, y que entendió nuestro terrible problema, y optó, en situación de no tener claro si debía o no debía, abrir el bar y surtir de nuevo nuestras reservas... otra vez gracias :-)
Así pues, y cargadas hasta los topes entre alcohol, hielo y refrescos, Matí y yo, volvimos a bajar...
Y seguimos... y seguimos... acá un grupito charlando, allá dos tomando el fresco en la ventana, en el centro bailando el resto como locos, y los protagonistas de cada cuadro que van cambiando sin parar...
Lo cierto es que a pese a salirme cada dos por tres a “tomar el fresco”... no me he perdido nada de lo importante, y pude hacer esta “serie fotográfica” de Nuestra Mini... que es la representación gráfica de lo realmente bien, relajados y felices que llegamos a estar.


Pero el cansancio nos va rindiendo, y algo pasadas las 4, la gente empieza a abandonar... eso si, un aguerrido grupito se niega a aceptar que la fiesta ha terminado, y se queda en la amplitud y el vacío que la ausencia del resto nos deja... pero... pero honestamente, pasados unos minutos, volvemos a estar a nuestras anchas y volvemos a bailar y charlar... las copas siguen corriendo, y en un momento dado, y en una complicadísima y peligrosísima pirueta de riesgo en una danza magistral (lo juro, magistral, o al menos así me lo parecía :-D) Matí y yo terminamos de culo en el suelo, patas arriba y riéndonos a carcajadas de tal forma, que por más que lo intentaban.... no nos podían levantar.
Aún seguimos un rato más, y, pasadas las 6, decidimos levantar el campamento... eso si, pretendíamos seguir de charla, ni por asomo acostarnos.
La excursión de regreso tuvo sus riesgos no creáis, que estaba todo “Molto pericoloso”, ya se sabe, que si de noche, los pajaritos ya cantando, escaleras arriba y sin ver ná... que si es por aquí o por allá... pero al final, sin sufrir percance alguno, conseguimos llegar....
Un ratito de charla... un cigarrito... pero el caso es que ya la cosa ha llegado donde iba, y lo tenemos que aceptar... ¡¡A dormir!!... que se ha acabado ya.
Y ya salimos hacia nuestro lugar de celebración de la “Juerguecita”... y empezó nuestra excursión... y digo excursión bien dicho, por que entre que ya de por si el acceso estaba dificilillo, y que bajamos por donde no teníamos que bajar (en que hora le haría yo caso a Eduardo leches, si tenía clarísimo que tenía que ser por la puerta de atrás.. ja ja ja ja ja), así, que después de las primeras escaleras, la primera rampa, y otro tramo de escaleras más, descubrimos (mejor dicho, volvimos a confirmar) que la puerta `principal estaba cerrada, Eduardo, por mantenerse en sus 13, entró por la ventana, pero el resto, mucho más civilizados, (o con faldas y tacones... o la "hernia" más perjudicá) dimos de nuevo tooooooda la vuelta, subimos escaleras, bajamos rampas, y de nuevo bajamos las otras escaleras, y por fin pudimos entrar.
Aquello es como una nave a trozos.. ja ja ja ja ja , y nos vamos derechitos al salón del final... allí nos han dejado preparadas las bebidas que les hemos encargado, pero... ¡¡Jo! Que nos han dado las llaves del cuadro eléctrico para encender el aire acondicionado y ni flores.. que allí no encontramos ná de ná...
Abrimos todas las ventanas, y empezamos a poner música y copas, y todo el mundo se dispone a charlar y bailar...
Por cierto, que Carletes ha llegado con la tarta sana y salva, y que se ha tomado tannnn a pecho su responsabilidad, que no ha permitido pasarla por la ventana, y ha seguido cargando con ella para dar toda la vuelta, que decía... - Yo la he traído, y yo la paso dentro, no faltaba más.. - ja ja ja ja ja

Otro de los encantos del local, ha sido que no contara con baño... ja ja ja ja ja , y anda que no da “meona” la noche cuando uno anda bebiendo y bailando sin parar, pero... hay algo más encantador que recobrar la libertad que “mear” al aire libre entre los pinos bajo la luz de las estrellas????, pues eso, que no se podía pedir más.
La noche se alarga sin darnos cuenta, cada vez más gente se une a la pista de baile sin descanso mientras las copas siguen cayendo, de repente, se ha terminado la bebida... ¡¡Joer!!, que mala previsión, y el bar está cerrado... ¡¡En Fin!!, que nos armamos de valor, y subimos Mati y yo a ver si podemos solucionar algo...
Es increíble que tremendamente encantadores son aquí... siento en el alma no recordar el nombre de la encantadora Señorita que estaba de turno de noches, y que entendió nuestro terrible problema, y optó, en situación de no tener claro si debía o no debía, abrir el bar y surtir de nuevo nuestras reservas... otra vez gracias :-)
Así pues, y cargadas hasta los topes entre alcohol, hielo y refrescos, Matí y yo, volvimos a bajar...
Y seguimos... y seguimos... acá un grupito charlando, allá dos tomando el fresco en la ventana, en el centro bailando el resto como locos, y los protagonistas de cada cuadro que van cambiando sin parar...
Lo cierto es que a pese a salirme cada dos por tres a “tomar el fresco”... no me he perdido nada de lo importante, y pude hacer esta “serie fotográfica” de Nuestra Mini... que es la representación gráfica de lo realmente bien, relajados y felices que llegamos a estar.


Pero el cansancio nos va rindiendo, y algo pasadas las 4, la gente empieza a abandonar... eso si, un aguerrido grupito se niega a aceptar que la fiesta ha terminado, y se queda en la amplitud y el vacío que la ausencia del resto nos deja... pero... pero honestamente, pasados unos minutos, volvemos a estar a nuestras anchas y volvemos a bailar y charlar... las copas siguen corriendo, y en un momento dado, y en una complicadísima y peligrosísima pirueta de riesgo en una danza magistral (lo juro, magistral, o al menos así me lo parecía :-D) Matí y yo terminamos de culo en el suelo, patas arriba y riéndonos a carcajadas de tal forma, que por más que lo intentaban.... no nos podían levantar.
Aún seguimos un rato más, y, pasadas las 6, decidimos levantar el campamento... eso si, pretendíamos seguir de charla, ni por asomo acostarnos.
La excursión de regreso tuvo sus riesgos no creáis, que estaba todo “Molto pericoloso”, ya se sabe, que si de noche, los pajaritos ya cantando, escaleras arriba y sin ver ná... que si es por aquí o por allá... pero al final, sin sufrir percance alguno, conseguimos llegar....
Un ratito de charla... un cigarrito... pero el caso es que ya la cosa ha llegado donde iba, y lo tenemos que aceptar... ¡¡A dormir!!... que se ha acabado ya.

3 comentarios:
Mini, que guapisima estas. besos .Lourdes
muchas gracias corazón, se ve que me quieres porque por la pinta parece que estoy "fumá". ¿Que bien me lo he pasado"
La “Pinta” como tu dices, es de demostración absoluta de que no hace falta estar fumá para sentirse en el séptimo cielo... y te juro que yo te veo preciosa en esa foto y sobre todo envidiable.. esa es la verdad ;-)
¡¡Jo Mini!!, que bien te han sentado los años, y te lo digo desde lo mas hondo :-)
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